18 oct 2012

EXACERBACION DEL EPOC



IDENTIFICACION DEL PACIENTE CON EXACERBACIÓN DEL EPOC





El diagnostico y tratamiento temprano previene la hospitalización, por eso es importante que el personal de salud este capacitado para el reconocimiento de una exacerbación del EPOC que puede ser fatal para el paciente.
La exacerbación del EPOC se caracteriza por un paciente con antecedente de EPOC acompañado de los siguientes signos o síntomas:
  • Aumento de la disnea
  • Aumento de la tos
  • Aumento del volumen y/o purulencia del esputo.
Posterior al diagnostico es importante evaluar y clasificar la severidad de la exacerbación que se realiza con los siguientes criterios:
 
  • Cianosis
  • Disminución del estado de conciencia 
  • Asterixis
  • Respiración paradójica
  • Uso de músculos accesorios
  • Edema periférico
  • Signos de insuficiencia cardiaca derecha (Edema de miembros inferiores, Ingurjitacion yugular, Ascitis, Hepatomegalia)
  • Fracaso del tratamiento inicial
Según el numero de criterios y el estado general del paciente se clasifican las exacerbaciones de la siguiente manera:
 
  • Leve: Aquella que no presenta criterios de severidad y puede ser manejada ambulatoriamente.
  • Moderada: Criterios de severidad y debe ser valorada en urgencia.
  • Grave: Ingreso hospitalario.
  • Muy Grave: Ingreso a UCI.
  • En los pacientes con exacerbaciones de EPOC sin criterios de severidad no requieren manejo hospitalario ni exploraciones complementarias.
En los pacientes que se considere la hospitalizacion o e ingreso a UCI es necesario realizar los siguientes paraclinicos y pruebas diagnosticas:
 
  • Pulso-oxigenometria
  • Gases arteriales.
  • Radiografía de tórax.
  • Electrocardiograma.
  • Hemograma.
 
                                        Algoritmo de intervención en Exacerbación del Epoc

EPOC Y RIESGO CARDIOVASCULAR


EPOC y riesgo cardiovascular

JI Izquierdo Alonsoa; R Arroyo-Espliguerob
a Servicio de Neumología. Hospital Universitario. Guadalajara. España.
b Servicio de Cardiología. Hospital Universitario. Guadalajara. España.
Arch Bronconeumol. 2005;41:410-2. 


                             Articulo complementario sobre las complicaciones del EPOC



 


Pagina original del articulo 

En España, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la quinta causa de muerte, con una tasa global de 33 casos por 100.000 habitantes, que se eleva a 176 por 100.000 habitantes mayores de 75 años. Además de su elevada mortalidad, la EPOC es una de las principales causas de morbilidad y una de las enfermedades que más costes económicos genera en los sistemas de salud de los países desarrollados. El futuro no es nada tranquilizador, ya que, aunque se rectifiquen las tasas actuales de tabaquismo, es de esperar que la mortalidad por EPOC duplique las cifras actuales en los próximos 20 años. De hecho, aunque se está confirmando un descenso de mortalidad por problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, la mortalidad por EPOC aumentó un 71% entre 1966 y 19951-9.



Sobre este escenario, habría que preguntarse de qué mueren los pacientes con EPOC. Desafortunadamente, no es fácil responder a esta cuestión dada la limitada fiabilidad de los registros de defunción, en los cuales tiende a infraestimarse la contribución de la EPOC10. En espera de los resultados del estudio TORCH11, que por primera vez analizará este aspecto de forma controlada, puede especularse que las enfermedades vasculares son una de las principales causas de muerte en pacientes con EPOC. De hecho, el estudio de Soriano et al12, que analizaba la supervivencia de estos pacientes usando bases de datos del Reino Unido, demostró que las causas de muerte fueron de origen respiratorio en el 33,8%, por cáncer en el 16,1% y de origen cardiovascular en el 24,4%.
La EPOC es un trastorno heterogéneo, ya que sus lesiones pueden afectar de forma variable las vías respiratorias y el parénquima pulmonar. Durante décadas, las principales líneas de investigación se han centrado en estas alteraciones, responsables de la obstrucción crónica al flujo respiratorio. Sin embargo, las manifestaciones clínicas y, posiblemente, la patogenia podrían no depender en exclusiva de los cambios inflamatorios y estructurales que acontecen en el pulmón. Para apoyar esta teoría, se ha propuesto que ciertas lesiones que pueden observarse en la EPOC podrían estar mediadas por mecanismos hematógenos13. Además, y de forma especialmente evidente en fases avanzadas de la enfermedad, es posible observar manifestaciones sistémicas que contribuyen a modificar el fenotipo de la enfermedad14,15. A pesar de que nadie discute la existencia de "un componente sistémico de la EPOC", aún existen múltiples interrogantes sobre su importancia real en el curso evolutivo de la enfermedad. Además, se desconoce cuáles son los mecanismos diferenciales de la respuesta inflamatoria pulmonar y sistémica que se observa en los fumadores no susceptibles y en pacientes que desarrollan EPOC. Tampoco se conoce cómo interaccionan los trastornos sistémicos y los localizados en el pulmón, ni cómo pueden participar estos trastornos en la aparición de comorbilidades.
La enfermedad cardiovascular aterosclerótica sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo occidental y la EPOC es un factor de riesgo significativo en la presentación de las complicaciones agudas de este proceso aterosclerótico16-18. Incluso leves reducciones del flujo respiratorio se asocian a un riesgo mayor de cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares y muertes súbitas cardíacas, independientemente de otros factores de riesgo. Se ha descrito incluso que la presencia de una función pulmonar deprimida es un factor pronóstico de mortalidad total y cardiovascular más potente que otros factores de riesgo más "populares" como el colesterol sérico.
La inflamación de la pared arterial se ha consolidado como uno de los mecanismos etiopatogénicos implicados en el desarrollo, progresión e inestabilización del proceso aterogénico. De hecho, la arteriosclerosis se considera actualmente una enfermedad inflamatoria19. Sobre este nuevo concepto de la arteriosclerosis, ¿hasta qué punto el componente sistémico de la EPOC puede participar en la patogenia de las enfermedades vasculares?
Hasta la fecha se han publicado numerosos estudios en los que se describen incrementos de diversos mediadores inflamatorios en sangre periférica de pacientes con EPOC. Sin embargo, sólo recientemente se ha prestado atención a 2 factores, el fibrinógeno y, especialmente, la proteína C reactiva (PCR), que pueden ser trascendentales en el curso de la enfermedad20. La PCR, reactante de fase aguda producida en el hígado en respuesta a la interleucina 6, es un factor predictivo de riesgo cardiovascular, tanto en pacientes con enfermedad coronaria como en sujetos aparentemente sanos21,22. La PCR es un predictor de riesgo cardiovascular más potente que los valores de colesterol unido a proteínas de baja densidad y añade valor pronóstico al de la escala de Framinghan23. Sin embargo, estudios recientes indican que la PCR no es un mero marcador inespecífico de inflamación, sino que representa un auténtico factor de riesgo cardiovascular directamente implicado en la génesis de la inestabilización coronaria aterosclerótica, lo que se traduce en el desarrollo de episodios cardiovasculares agudos y en la presencia de una enfermedad coronaria rápidamente progresiva24-26. La PCR ejerce un efecto proinflamatorio y proaterogénico sobre las células endoteliales, aumentando la expresión de moléculas de adhesión (como la molécula 1 de adhesión intercelular 1 y la molécula 1 de adhesión vascular), así como de moléculas quimiotácticas (como la proteína quimiotáctica 1 de los monocitos). La PCR también induce la secreción endotelial de interleucina 6 y de endotelina 1, y disminuye la expresión y biodisponibilidad de la óxido nítrico sintasa endotelial. Estimula la liberación de citocinas proinflamatorias como la interleucina 1b y el factor de necrosis tumoral alfa por los monocitos, favoreciendo la opsonización del colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad por los macrófagos, un importante paso en la formación de las células espumosas. Es más, se ha planteado recientemente que las acciones proinflamatorias de la PCR podrían estar mediadas, al menos en parte, por la activación de la vía de señalización del factor de transcripción nuclear kappa B, que también se ha relacionado con la diferenciación y supervivencia de las células progenitoras endoteliales. Los efectos proaterogénicos de la PCR no quedan limitados a la afectación endotelial, ya que también aumenta la proliferación y migración de las células musculares lisas a través del aumento de expresión del receptor de la angiotensina tipo 1, aumenta la producción de radicales libres de oxígeno y potencia la activación endotelial y monocítica en respuesta al lipopolisacárido de la pared la bacterias gramnegativas27,28.
En un estudio reciente sobre 6.629 sujetos, Sin y Man29 han descrito un vínculo entre la EPOC y las enfermedades cardiovasculares ligadas al componente inflamatorio sistémico de estos pacientes. A diferencia de otros estudios limitados por un número escaso de sujetos, esta gran serie ha podido demostrar la presencia de inflamación sistémica incluso en pacientes con obstrucción leve-moderada (volumen espiratorio forzado en el primer segundo entre el 50 y el 80%). Estos datos pueden explicar por qué incluso pequeñas reducciones del flujo respiratorio producen un incremento de 2-3 veces en el riesgo de morbimortalidad por enfermedades cardiovasculares. Este estudio resalta la importancia de la PCR como factor de riesgo, ya que el riesgo de lesión cardíaca se duplica cuando, además, existe un incremento de la PCR. Por otro lado, el fibrinógeno sérico puede favorecer la aterosclerosis y sus complicaciones aumentando la viscosidad sanguínea y actuando como cofactor en la agregabilidad plaquetaria30. Dado que los corticoides orales o inhalados son eficaces a la hora de reducir las concentraciones séricas de PCR en pacientes con EPOC31, estos hallazgos son sumamente interesantes, ya que pemitirían justificar el uso de fármacos antiinflamatorios y/o abrir el camino al uso de nuevos fármacos, no sólo basándose en parámetros de función pulmonar o de síntomas.
Durante las agudizaciones pueden acentuarse estos fenómenos inflamatorios. Se ha descrito que la infección crónica por gramnegativos o por Chlamydia pneumoniae puede participar en el componente inflamatorio de la arteriosclerosis32. Estos hallazgos, y el hecho de que durante las agudizaciones de la EPOC es posible objetivar concentraciones plasmáticas elevadas del péptido vasoconstrictor endotelina 1, permiten conjeturar la existencia de un deterioro de la función vascular durante estos períodos33. Además, la presencia de un mayor componente inflamatorio sistémico, el aumento del estrés oxidativo y los incrementos de las concentraciones de fibrinógeno34 durante las agudizaciones de la EPOC podrían contribuir a la patogenia de la disfunción endotelial y, por tanto, a la aparición de complicaciones cardio y cerebrovasculares.
Como conclusión, actualmente existen importantes indicios de que la EPOC es, per se, un importante factor de riesgo vascular. Profundizar en esta área permitirá conocer mejor la patogenia y la historia natural de la enfermedad. Si se confirma esta hipótesis, no sólo se habrá avanzado en un mejor conocimiento de la enfermedad, sino que se podrían iniciar nuevas estrategias terapéuticas que, actuando sobre el componente inflamatorio y/o el estrés oxidativo, podrían modificar el riesgo de desarrollar complicaciones y/o reducir su mortalidad.


Bibliografía



1Barberà JA, Peces-Barba G, Agustí AG.N, et al. Guía clínica para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Arch Bronconeumol. 2001;37:297-316.[Medline][Artículo]
2Jaén Díaz JI, Castro Mesa C, Gontán García-Salamanca MJ, López de Castro F. Prevalencia y factores de riesgo de EPOC en fumadores y ex fumadores. Arch Bronconeumol. 2003;39:554-8.[Medline][Artículo]
3Conferencia de Consenso sobre EPOC. Arch Bronconeumol. 2003;39 Supl 3:1-47.
4Izquierdo JL. The burden of COPD in Spain: results from the confronting survey. Respir Med. 2003;97:S61-S9.[Medline]
5Escarrabill J. Costes sanitarios de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Arch Bronconeumol. 2003;39:435-6.[Medline][Artículo]
6Izquierdo JL, De Miguel J. Economic impact of pulmonary drugs on direct costs of stable chronic obstructive pulmonary disease. Journal of COPD. 2004;1:215-23.
7Izquierdo Alonso JL, Jiménez de Castro D. Presente y futuro en el tratamiento de la EPOC. Arch Bronconeumol. 2001;37:34-81.
8Izquierdo Alonso JL. EPOC y asma. Arch Bronconeumol. 2001; 37:1-2.[Medline][Artículo]
9Pauwels RA, Buist AS, Calverley PM.A, Jenkins CR, Hurd SS. Global strategy for the diagnosis, management, and prevention of chronic obstructive pulmonary disease. NHLBI/WHO Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD) workshop summary. Am J Respir Crit Care Med. 2001;163:1256-76.[Medline]
10Hansell AL, Walk JA, Soriano JB. What do chronic obstructive pulmonary disease patients die from? A multiple cause coding analysis. Eur Respir J. 2003;22:809-14.[Medline]
11The TORCH study group. The TORCH (Towards a Revolution in COPD Health) survival study protocol. Eur Respir J. 2004;24:206-10.[Medline]
12Soriano JB, Vestbo J, Pride NB. Survival in COPD patients after regular use of fluticasone propionate and salmeterol in general practice. Eur Respir J. 2003;21:559-60.[Medline]
13Kim WD, Eidelman D, Izquierdo JL, et al. Centrilobular and panlobular emphysema in smokers. Two distinct morphological and functional entities. Am Rev Respir Dis. 1991;144:1385-90.[Medline]
14Gan WQ, Man SF, Senthilselvan A, et al. Association between chronic obstructive pulmonary disease and systemic inflammation: a systematic review and a meta-analysis. Thorax. 2004;59:574-80.[Medline]
15Wouters EF.M, Creutzberg EC, Schools AM. Systemic effects in COPD. Chest. 2002;121:127S-30S.[Medline]
16Schunemann HJ, Dorn J, Grant BJ, et al. Pulmonary function is a long-term predictor of mortality in the general population: 29-year follow-up of the Buffalo Health Study. Chest. 2000;118: 656-64.[Medline]
17Bang KM, Gergen PJ, Kramer R, et al. The effect of pulmonary impairment on all-cause mortality in a national cohort. Chest. 1993;103:536-40.[Medline]
18Hole DJ, Watt GC, Davey-Smith G, et al. Impaired lung function and mortality risk in men and women: findings from the Renfrew and Paisley prospective population study. BMJ. 1996;313:711-5.[Medline]
19Ross R. Atherosclerosis-an inflammatory disease. N Engl J Med. 1999;340:115-26.[Medline]
20Engstrom G, Lind P, Hedblad B, et al. Lung function and cardiovascular risk: relationship with inflammation-sensitive plasma proteins. Circulation. 2002;106:2555-60.[Medline]
21Ridker PM, Cushman M, Stampfer MJ, et al. Inflammation, aspirin, and the risk of cardiovascular disease in apparently healthy men. N Engl J Med. 1997;336:973-9.[Medline]
22Danesh J, Whincup P, Walker M, et al. Low grade inflammation and coronary heart disease: prospective study and updated meta-analyses. BMJ. 2000;321:199-204.[Medline]
23Koenig W, Lowel H, Baumert J, et al. C-reactive protein modulates risk prediction based on the Framingham Score: implications for future risk assessment: results from a large cohort study in southern Germany. Circulation. 2004;109:1349-53.[Medline]
24Arroyo-Espliguero R, Avanzas P, Cosín-Sales J, et al. C-reactive protein elevation and disease activity in patients with coronary heart disease. Eur Heart J. 2004;25:401-8.[Medline]
25Arroyo-Espliguero R, Avanzas P, Kaski JC. Enfermedad cardiovascular ateroesclerótica: la utilidad de la proteína C reactiva en la identificación de la placa vulnerable y del paciente vulnerable. Rev Esp Cardiol. 2004;57:375-8.[Medline][Artículo]
26Zouridakis E, Avanzas P, Arroyo-Espliguero R, et al. Markers of inflammation and rapid coronary artery disease progression in patients with stable angina pectoris. Circulation. 2004;110:1747-53.[Medline]
27Libby P, Ridker PM, Maseri A. Inflammation and atherosclerosis. Circulation. 2002;105:1135-43.[Medline]
28Verma S, Li S, Badiwala M, et al. Endothelin antagonism and interleukin-6 inhibition attenuate the proatherogenic effects of C-reactive protein. Circulation. 2002;105:1890-6.[Medline]
29Sin DD, Man SF. Why are patients with chronic obstructive pulmonary disease at increased risk of cardiovascular diseases? The potential role of systemic inflammation in chronic obstructive pulmonary disease. Circulation. 2003;107:1514-9.[Medline]
30Dahl M, Tybjaerg-Hansen A, Vestbo J, et al. Elevated plasma fibrinogen associated with reduced pulmonary function and increased risk of chronic obstructive pulmonary disease. Am J Crit Care Med. 2001;164:1008-11.
31Sin DD, Lacy P, York E, et al. Effects of fluticasone on systemic markers of inflammation in chronic obstructive pulmonary disease. Am J Respir Crit Care Med. 2004;170:760-5.[Medline]
32Arroyo-Espliguero R, Avanzas P, Jeffery S, et al. CD 14 and toll-like receptor 4: a link between infection and acute coronary events? Heart. 2004;90:983-8.
33Roland M, Bhowmik A, Sapsford RJ, et al. Sputum and plasma endothelin-1 levels in exacerbations of chronic obstructive pulmonary disease. Thorax. 2001;56:30-5.[Medline]
34Wedzicha JA, Seemungal TA, MacCallum PK, et al. Acute exacerbations of chronic obstructive pulmonary disease are accompanied by elevations of plasma fibrinogen and serum IL-6 levels. Thromb Haemost. 2000;84:210-5.[Medline]

EPOC COMO ENFERMEDAD OCUPACIONAL


EPOC DE NO FUMADORES




Las EPO (Enfermedad Pulmonar Ocupacional) constituyen un tema de enorme interés por ser causa de incapacidad, baja laboral y morbimortalidad, siendo prioritario identificar su etiología para corregir las situaciones ocupacionales que determinan su aparición. Por ello, su abordaje debe ser multidisciplinario haciéndose necesaria la participación de neumólogos, inmunólogos, alergólogos, médicos del trabajo, epidemiólogos y toxicólogos.
En la actualidad, en los países desarrollados el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son las enfermedades ocupacionales más frecuentes aunque también pueden aparecer otras, como neumonitis por hipersensibilidad, neumoconiosis, síndrome de sensibilización química múltiple, fiebre por humos tóxicos, fiebre por metales, bronquiolitis, distrés respiratorio agudo y edema pulmonar. 
Un estudio del Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional estadounidense (NIOSH) identifica las industrias y profesiones con más riesgo de afectar al aparato respiratorio, poniendo de manifiesto que el 19% de los casos de EPOC pueden ser atribuibles al trabajo en las industrias con riesgo respiratorio estacando las de caucho, plásticos, cuero, textiles, alimentarias, agricultura y construcción.



                               EPOC en no fumadores (Ocupacional)